Vidas pasadas

La sala es cálida. Las luces tenues. Música instrumental, suave. Un leve olor a inciensos. El sillón de color tierra, mullido. La mujer me ha pedido que me siente derecha. Que no cruce los brazos ni las piernas. Que respire profundo. Que trate de no pensar en nada. La mujer recita unas palabras que no entiendo. Siento un ligero movimiento delante mío. Una brisa. 

Silencio.

Veo una carreta. Va en ella una familia. Padre, madre, niñas. Son tres. Te veo, me dice. Eres la menor. Ríes con las bromas de tu padre. Están viajando de un pueblo a otro. Se mudan. 

Silencio.

Te veo mayor. Una pequeña casa. Eres madre. Tienes dos niñas. No veo a tu marido. Creo que ha muerto. Tú trabajas en el campo. Trabajas la tierra. Eres feliz.

Silencio.

Ha pasado el tiempo. Tus hijas te visitan con tus nietas. Tú les enseñas los secretos de las hierbas. Tus hijas temen por ti. No puedes contar lo que sabes. En el pueblo te quieren pero te temen. Bruja, dicen en voz baja. Bruja blanca. Debe ser el siglo XVI.

Respira profundo, me pide. Siento más. Tu espíritu me quiere mostrar otra vida. Es más antigua, susurra. Siento nuevamente una brisa delante mío.

Silencio.

Tienes unos treinta años. Morena, el cabello oscuro atado en un moño. Llevas una túnica clara. Veo el Coliseo. Es la antigua Roma. Corres. Te han llamado para atender a alguien. Es un parto. Una mujer llora y grita. Te acercas a ella y le hablas suavemente. La calmas. Das instrucciones. Los hombres se retiran de la habitación. Las otras mujeres te ayudan. Eres la partera.

Silencio.

Te veo vieja. Enseñas tu oficio a otras mujeres pero lo haces a escondidas. A los hombres no les gusta. Pero a ti te respetan. Has vivido una vida buena. Ayudaste a nacer a algunas de las jóvenes que aprenden el oficio contigo. Tu hija está contigo. Creo que es tu hija por cómo te mira. Te dice madre.

Silencio.

Respira, me pide. Profundo. Esto es hermoso. Tu espíritu me guía. Hay más, musita.

Silencio.

Estamos en una civilización antigua. Eres adolescente. Te veo llevar agua en una alforja. Preparas barro. Eres aprendiz de un alfarero. Creo que es tu padre. Te enseña con dedicación pero es exigente. Tienes hermanas y hermanos. Tu madre está cerca. Ella también se dedica al oficio. Es hermoso el trabajo de la familia. 

Silencio.

Estás en el suelo, sobre una tarima delgada de paja. Sudas. Vas a parir. Qué regalo me está dando tu espíritu. ¡Nunca he presenciado un parto! Tus hermanas te secan el sudor. Tu madre está delante tuyo. Canta. Canta una canción en una lengua antigua. Veo rodar las lágrimas por tus mejillas. Por tu cuello. Las venas de tu frente se tensan. Estás pujando. Estás gritando. ¡Un llanto! Has parido. Es una niña. Tus hermanas cantan como tu madre. Te acercan a tu niña al pecho. La besas en la frente. Todas las mujeres te rodean. Todas cantan y lloran. Tú lloras y ríes. ¡Nunca vi algo más hermoso!

Silencio.

Brisa. 

La mujer me pide que abra los ojos. La veo llorar. Está emocionada. Gracias, me dice. Nunca había abierto vidas pasadas más poderosas. Te habita un espíritu antiguo. Te acompaña la fuerza y la sabiduría de las mujeres desde tiempos y desde culturas ancestrales. Gracias, repite emocionada.

Noviembre 6, 2020

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