Efecto de calor

He tomado el subte lleno de gente, con un calor de infierno. Luego he tenido que caminar bajo este sol inclemente, hasta el agotamiento y la deshidratación. Por eso, aunque no es mi estilo, he parado en un bar de cervezas artesanales. Solo lo hice porque era el único local abierto con aire acondicionado.

El mesero que me atiende es bastante joven y está muy pero muy bueno. Desde que lo vi, me he preguntado cómo será en la cama. Sin duda, es el calor el que me lleva a estas ideas. Aunque en realidad, tengo unas ganas tremendas de coger. De cogerte a ti, claro, pero tú estás muy lejos. El chico me la tiene jurada. Yo, que suelo ser tan distraída, puedo notarle las ganas en la mirada. Y en las sonrisas. Y en la ironía con que me ha dicho espero que la disfrute, cuando me ha dejado la cerveza.

El bar está lleno. Varios hombres en la barra toman una o dos cervezas y salen nuevamente a enfrentar el infierno de la calle. Reconocí a uno de los artesanos de la feria. Solía comprarle adornos de vidrio hace muchos años. Él no me ha reconocido. He notado unos cuantos coqueteos entre los parroquianos y, en el caso más avezado, a dos que nomás mirarse, se han sentado juntos y ahora conversan animadamente. Me pregunto si estarán conociéndose un poco o directamente planean irse a coger a alguno de los hostales de la zona. Como es un barrio turístico, hay unos cuantos hospedajes económicos y también discretos. Cuando los veo irse juntos, sonrío. Espero lo pasen bien.

Poco a poco, la gente sale del bar. Yo he alargado dos cervezas y una orden de papas fritas todo lo posible. No quiero salir. El calor no es lo mío. Aquí se está bien, con el aire acondicionado. He aprovechado, además, para escribir. Ando con la imaginación desbordada y ya tengo suficientes ideas para unos cuantos cuentos.

Casi no queda nadie en el bar. En realidad, ya no queda nadie. Hasta la chica de la caja ha cuadrado cuentas y ha salido. Solo quedamos el mesero y yo. Y mis ganas de coger. De cogerte a ti. Pero tú no estás aquí. Y yo me cojo al mesero en la mesa 21, bajo las aletas del aire acondicionado.

Diciembre 2019

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